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viernes, 6 de marzo de 2026

La Cibeles: lo que no ha cambiado en medio siglo

 



Todo ha cambiado mucho en estos cincuenta años. En general, a mejor, hay reconocerlo. Lo que no quita que para los mayores sintamos nostalgia por lo que quedó atrás, por aquella Salamanca tan entrañable y por los escasos vestigios que quedan de ella.

Porque queda poco. Tan poco que, cuando vemos una tienda o un bar que siguen igual que entonces, es inevitable que nos dejemos llevar por la nostalgia. En general, la "Salamanca útil", la del centro, está ahora ocupada por franquicias idénticas a las que podemos encontrar en cualquier capital, por charcuterías (para dar servicio a los muchos que nos visitan) y por bares. Bares que ya no son los de antes. O que, aunque se llamen igual (Las Torres, Novelty) han cambiado bastante, se han adaptado a los nuevos tiempos.

Entre las reliquias del pasado, una de mis favoritas es La Cibeles, en la calle del Concejo, que sigue igual  a como la recordábamos. Ya entonces, en los setenta, estaba pasada de moda, y ha llegado a una edad tan venerable que ser antiguo resulta estiloso. Bravo por ella.

Lo que ha cambiado menos son los salmantinos que inundan calles y bares. Antes éramos nosotros, los numerosísimos representantes de las generaciones "boomer". Ahora, seguimos siendo nosotros. Con cincuenta años más, pero dispuestos a seguir salmantineando mientras el cuerpo aguante. Entonces nos veíamos como gente de barra. Ahora, nos gusta más la mesa. Y, como somos tantos, la hostelería local se adapta a nosotros. 

Por muchos años...

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